PERFORMANCE PAINTING

Sobre Performance Painting
«Mi obra no es sólo consecuencia del movimiento y la experimentación, sino testimonio y memoria de esos acontecimientos ocurriendo simultáneamente» Carla D’ Amato
«Para encarnar verdaderamente la innovación, es necesario aventurarse en territorios inexplorados, siendo plenamente consciente de los numerosos desafíos que aguardan. Este recorrido suele exigir cuestionar conceptos, mentalidades y valores establecidos. Reclama coraje, porque implica abrazar al artista interior.»
— Carla Damato
«Crear mi propia técnica ha sido una experiencia inmensamente liberadora, un acto transformador al que me refiero como PERFORMANCE PAINTING. Funciona como una metáfora poderosa de la vida y del momento presente en constante evolución.»
Imagina un lienzo en blanco suspendido en el espacio, un territorio abierto donde aguardan infinitas posibilidades, llamado a ser testigo del juego dinámico entre dos dimensiones. Invita a explorar el potencial profundo de fundirse con esta interfaz.
Dentro de este ámbito, una mezcla aparentemente imposible de pintura acuosa desafía la gravedad sobre un lienzo vertical en movimiento. Baila, se desliza y escurre con rapidez, casi apremiándonos a prestarle atención de inmediato y anclándonos con fuerza en el momento presente.
La dedicación rigurosa de incontables horas deja su huella indeleble e imprime un carácter distintivo. Recurriendo a trazos audaces y figuras de gran formato de las series Huellas del Momento Presente y Within the Depths of Strength mediante el uso de la espátula, o a las capas más sutiles del reciente mixed media de la serie Happening Now, cada expresión artística surge como respuesta a la necesidad existencial de estar plenamente en el momento presente a través de la acción.
Performance Painting. La Técnica:
Carla d’Amato se sitúa a la vanguardia de la innovación artística con performance painting de autoría propia: una hipnótica convergencia entre lo figurativo y lo abstracto. Un método transformador que trasciende el ámbito de la pintura para desplegarse como una performance viva y palpitante, donde cada trazo encarna un movimiento y cada movimiento se convierte en expresión contundente de energía artística.
En esencia, esta técnica gira en torno al uso preciso y deliberado de la espátula: una herramienta que prolonga de manera orgánica la visión creativa de la artista. Cada gesto orquesta una sinfonía de movimiento y quietud, reflejando la danza intrincada de la existencia. Sin embargo, esta danza va mucho más allá de lo físico, adentrándose en territorios profundos de luz y sombra, deseo y contemplación, lo visible y lo invisible.
Dentro de esta técnica, el lienzo deja de ser una superficie pasiva para transformarse en una entidad viva. Absorbe los pensamientos y emociones de la artista, conservándolos en estratos sucesivos que, poco a poco, revelan una narrativa de gran profundidad. Lo que distingue a Carla no es sólo la precisión de sus trazos, sino su capacidad singular de insuflar vida al lienzo, generando una resonancia intensa en el espectador tanto en el plano visual como en el emocional.
El encuentro con las obras de Carla d’Amato constituye una invitación a emprender un viaje: un juego dinámico entre elementos figurativos y abstractos. Las figuras de gran formato que habitan cada lienzo convocan a acercarse, a abrir espacio alrededor y a reconocer la contundencia de su presencia. Sin embargo, es en los intersticios, en los espacios negativos, donde se despliega el verdadero encantamiento.
Estos vacíos, que evocan principios presentes en el arte japonés, poseen una relevancia profunda. Invitan a contemplar el peso de la ausencia, a descubrir capas veladas que se adentran en la esencia misma de la existencia. Carla equilibra con destreza abstracción y representación, recordándonos que, con frecuencia, es en la aparente “nada” donde se desvelan los “algo” más significativos.
En la obra de Carla se percibe una fusión cautivadora de movimiento y quietud, representación y abstracción. La técnica de performance painting se convierte en una experiencia inmersiva que invita al espectador a asumirse como participante activo de la narrativa. Al desplazarse en torno a la obra, el público entra en una coreografía compartida: un diálogo entre artista y observador que se expande más allá de los límites del lienzo.
Esta interacción dinámica se proyecta hacia el terreno de la introspección colectiva, generando una experiencia compartida que trasciende las fronteras del espacio y del tiempo. Estas obras rozan los grandes temas que atraviesan la condición humana, invitando a quienes las contemplan a explorar sus propias profundidades y a involucrarse en una reflexión íntima y profunda.