Serie 1800 Desires:

1‑800 DESIRES se articula como una investigación sobre la naturaleza del deseo: esa fuerza vital y ambivalente que impulsa la existencia y participa activamente en la construcción de aquello que somos, perseguimos y proyectamos. El proyecto parte de una tensión central entre el deseo que reconocemos como íntimo y aquel que es inducido, modelado o codificado por las imágenes, los valores y las estructuras de la cultura contemporánea.

Lejos de presentarse como una experiencia exclusivamente individual, D’Amato sitúa el deseo en un territorio de correspondencias entre el sujeto y el campo colectivo. En algunas obras, el sujeto deseante aparece reflejado a través de signos que sustituyen o absorben su identidad: emblemas de poder, riqueza, intimidad, reconocimiento o posesión que condensan aspiraciones personales y construcciones sociales. En otras, la investigación abandona los límites de la representación y se expande hacia instalaciones en las que la presencia y la participación incorporan nuevas dimensiones a la obra.

Al desplazarse entre imagen, materia y experiencia, 1‑800 DESIRES examina cómo el deseo se reconoce, adquiere forma, circula y se transforma. El medio a través del cual transita no opera como un soporte neutral: puede materializarlo, amplificarlo, mercantilizarlo, desviarlo o convertirlo en una fuerza colectiva. Aquello que parece profundamente propio revela así su pertenencia simultánea a una trama más extensa de impulsos, proyecciones e imaginarios compartidos.

El proyecto no busca definir el deseo ni resolver sus contradicciones, sino mantenerlas activas: deseo como impulso vital y construcción cultural; como experiencia íntima y fuerza colectiva; como aquello que modela nuestra realidad mientras es, a su vez, modelado por los medios y contextos a través de los cuales transita.

Inscrito en la búsqueda más amplia de Carla D’Amato por emular la vida, 1‑800 DESIRES traslada esa indagación desde las huellas producidas por los acontecimientos hacia una de las fuerzas invisibles que los ponen en movimiento.

“Me interesa el instante en que el deseo deja de ser una entidad intangible o una imagen situada frente a nosotros y comienza a implicarnos. Busco invitar al espectador a explorar lo íntimo y a entrar en movimiento. En ese umbral, ya no nos limitamos a observar el deseo: entramos en relación con él, en ocasiones inmersos en la frontera inestable entre aquello que creemos propio y aquello que pertenece al colectivo.”

— Carla D’Amato